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jueves, 30 de mayo de 2019

UNIDAD 2 DEL MOOC "NEUROEDUCACIÓN: EMOCIÓN, MEMORIA Y APRENDIZAJE"


COMUNICACIÓN AFECTIVA Y LA CONFIRMACIÓN DEL PROFESOR

En la segunda unidad del MOOC “Neuroeducación: emoción, memoria y aprendizaje” nos centramos en el discurso docente y en los modos de interactuación con el alumnado. El objetivo de este módulo es establecer un conjunto de estrategias para la integración de un modelo de comunicación afectiva en el aula. Desde la perspectiva que nos ofrecen los últimos estudios neurocientíficos, es evidente que establecer un ambiente emocionalmente positivo optimiza el trabajo, pues como dice Schumann (1997),“el lado afectivo del aprendizaje es la interacción crítica entre cómo nos sentimos, actuamos y pensamos. No hay separación de mente y emociones. Las emociones, el pensamiento y el aprendizaje están todos vinculados”. Si pensamos en la práctica diaria, ¿qué puede hacer el profesorado para que en sus clases se reduzca el estrés al mínimo, se potencie el interés por la materia al máximo y se cree un lazo de compromiso por aprender que dure todo el curso?

La labor del docente no debe limitarse a clases magistrales, elaboración de materiales y toma de decisiones, si no que tiene que ampliar su tarea como facilitador del aprendizaje. Este nuevo enfoque conlleva un mayor grado de implicación en el modo en el que el profesor se comunica con sus estudiantes, pues “la educación involucra un proceso de múltiples flujos comunicativos” (Kaplún, 1998). Para que sea eficaz y significativa, la comunicación ha de ser afectiva, es decir, en el intercambio de información entre los individuos que participan en el proceso de enseñanza y aprendizaje deben primar los mensajes de valoración positiva. Se trata de conectar con el alumnado a través de un vínculo de confianza, respeto y aceptación. Seamos conscientes de que la selección de nuestras palabras y la organización de nuestro discurso juegan un papel importante en la configuración del autoconcepto de los estudiantes y su éxito académico. En relación con esto surge el concepto de confirmación del profesor, proceso por el cual los instructores se comunican con los estudiantes reconociéndolos como individuos valiosos y significativos (Ellis, 2000). Esto conlleva comportamientos tales como demostrar interés por el aprendizaje de los estudiantes, utilizar un estilo de enseñanza interactiva en el que se van variando técnicas que ayudan a la comprensión del material del curso o creer en sus posibilidades y confirmarles que pueden hacerlo bien. Este tipo de conductas no están restringidas a los mensajes orales, si no que deben ir acompañadas de un lenguaje no verbal que ratifique lo que se está diciendo. Los componentes de la comunicación no verbal son el paralenguaje (aspecto fónico de la voz), la proxémica (relación espacial) y la kinesia (postura, movimientos, gestos y apariencia). En la siguiente infografía ilustro con algunos consejos cómo lograr una comunicación afectiva en el aula:


Bibliografía

Ellis, K. (2000). Perceived teacher confirmation. The development and validation of an instrument and two studies of the relationship to cognitive and affective learning. Human Communication Research, 26(2), 264-291.

Kaplún, M. (1998). Procesos educativos y canales de comunicación.

Schumann, J. (1997). The Neurobiology of Affect in Language. Boston: Blackwell.


jueves, 25 de abril de 2019

UNIDAD 1 DEL MOOC "NEUROEDUCACIÓN: EMOCIÓN, MEMORIA Y APRENDIZAJE"


AFECTIVIDAD PARA LA EFECTIVIDAD

No es sólo cuestión de gustos. El docente de hoy tiene la obligación de enfrentarse al reto de emocionar, sea cual sea su asignatura, guste o no guste a su alumnado. Algunos lo llevan haciendo mucho tiempo, pues es de sobra conocido que curiosidad y conocimiento van de la mano. Sin embargo, lo difícil es llevarlo a la práctica. Recurrir a las nuevas metodologías o a las TIC cambia el entorno educativo y conlleva un trabajo por competencias que prepara a los estudiantes para los desafíos de su futuro. Pero innovar en el aula no siempre significa mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿De qué sirve el modelo de la clase invertida sin compromiso? ¿Te imaginas un grupo coloborativo de trabajo en el que nadie asuma su rol? ¿Es sensato emplear dinámicas del juego si se promueve más el afán por los premios que por el propio aprendizaje? En mi opinión, una enseñanza más efectiva solo es posible si va acompañada de la emoción por aprender.

Precisamente de esto es de lo que trata el nuevo MOOC del INTET, “Neuroeducación: emoción, memoria y aprendizaje”, cuyo objetivo principal es analizar qué factores nos ayudan a establecer un entorno de aprendizaje de mayor calidad a partir del trabajo emocional y afectivo. Despertar la motivación personal del alumnado no siempre ocurre, aunque se cuente con los mejores recursos y materiales. Son las emociones las que controlan la atención de los estudiantes, afectando a su ritmo de aprendizaje y, en consecuencia, a su rendimiento escolar.

Este curso nos invita a reflexionar sobre cómo generar un clima psicológico propicio para que el aula se convierta en un espacio que estimule el aprendizaje y descubrimiento.


Neurociencia, neuroeducación y emociones

La RAE define la neurociencia como “ciencia que se ocupa del sistema nervioso o de cada uno de sus diversos aspectos y funciones especializadas”. Por el contrario, para autores como Salas (2003) la neurociencia no puede ser considerada como una única ciencia, sino como la suma de diferentes disciplinas (fisiología, biología molecular, química, genética, etc.) que aporten un nuevo enfoque al estudio del cerebro y su relación con la conducta y el aprendizaje. La neuroeducación es la neurociencia aplicada a la práctica educativa. Aborda el estudio de los trastornos del aprendizaje, la relación cognitivo-emocional en los procesos de aprendizaje y el vínculo entre la temporalidad del desarrollo neural con la adquisición de conocimientos y habilidades (Pallarés, 2015). En lo referente al día a día en el aula, la neuroeducación pretende armonizar las metodologías de enseñanza de profesores con las técnicas de aprendizaje de los alumnos (Béjar, 2014).

Los docentes estamos ante un gran desafío profesional. Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencias despacha, entre otras afirmaciones de similar calado, que “intentar enseñar sin conocer cómo funciona el cerebro pronto será como diseñar un guante sin nunca haber visto una mano”. Parece difícil que los profesores nos convirtamos de un día para otro en expertos entendidos en los procesos cerebrales internos. Sin embargo, podemos comenzar por asimilar que el ser humano es primeramente emocional y, seguidamente, racional. “No hay razón sin emoción”, y es por este motivo por el que debemos autoexigirnos la búsqueda de fórmulas que aviven el interés por lo que explicamos. Más aún, tenemos la obligación de reconocer las diferentes emociones que están experimentando nuestros estudiantes e incluir la empatía como base para su comprensión y manejo. Incorporar la afectividad puede hacer que consigamos una enseñanza más efectiva y significativa.

En el Diccionario de Neurociencia de Mora y Sanguinetti (2004) se define emoción como una “reacción conductual y subjetiva producida por una información proveniente del mundo externo o interno (memoria) del individuo”. A partir del sistema de codificación de acción facial de Paul Ekman (1981) se han identificado cinco expresiones universales de las emociones: la  tristeza, la alegría, la ira, el desagrado y la mezcla de miedo/sorpresa. Pero el aula es un entorno emocional en el que pueden darse muchas otras: ansiedad ante los exámenes, vergüenza a salir a la pizarra, orgullo en sus logros, envidia de un compañero, etc.

Para acabar con esta primera entrada sobre neuroeducación dejo planteado un juego realizado con Educaplay.
 


Referencias

Béjar, M. (2014). neuroeducación. Padres y Maestros/Journal of Parents and Teachers, (355), 49-53.

Ekman, P., & Oster, H. (1981). Expresiones faciales de la emoción. Estudios de psicología, 2(7), 115-144.

Mora Teruel, F., & Sanguinetti de la Torre, A. (2004). Diccionario de neurociencia. Madrid: Alianza Editorial, SA.

Pallarés Domínguez, D. (2015). Hacia una conceptualización dialógica de la neuroeducación. Ministerio de Educación.

Salas Silva, R. (2003). ¿La educación necesita realmente de la neurociencia?. Estudios pedagógicos (Valdivia), (29), 155-171.

https://www.youtube.com/watch?v=d2Fud46xFPQ